viernes 7 de noviembre de 2008

LA MUDADA A TRAVÉS DE JINAMA


Jinama, uno de los senderos más transitados de la isla del Hierro, fue durante siglos el camino de descenso hasta el Golfo de los habitantes de Isora y San Andrés, en las llamadas “mudadas” para vendimiar, recoger la fruta o cavar papas. Había que bajar cuatro veces al año y otras tantas volver a subir. Con sus pocas pertenencias y enseres del hogar, los herreños tenían dos casas, a cual más humilde, que les servía de cobijo para la familia, los animales y los productos que cosechaban. Para realizar esta ruta de 7,5 Km de longitud con un tiempo estimado de recorrido de 3 horas, y un desnivel entre 1185 y 60 m, se parte desde el pueblo de San Andrés hasta el Mirador de Jinama, lugar donde empieza el sendero y desde el cual se puede contemplar una vista espectacular de el Valle de El Golfo. Allí encontraremos la ermita de Nuestra Señora de la Caridad, a la cual se encomendaban los caminantes al bajar para que los protegiera. Al comenzar a caminar lo primero que encontramos es el cuchillo de Jinama, un sorprendente elemento geológico. A lo largo del trayecto encontraremos abundantes zanjoras, integrados en las rica comunidad rupícola así como tagasastes, traídos de fuera para alimentar al ganado. Dentro de la vegetación arbórea que vamos encontrando en el sendero observamos fayas (localmente llamadas hayas), brezos, follaos, aceviños, palo blanco, barbusanos, laureles y mocanes A unos 400m. del inicio del sendero se llega a un descansadero que está formado por varias mesas y asientos de piedra basáltica. Más adelante, en la zona de laurisilva aparece la Cueva de las Pipas, lugar conocido así debido al parecido en la colocación de las piedras con la colocación de las barricas o pipas donde se guardaba el vino en una bodega. En este lugar, los caminantes se paraban a descansar, e intercambiaban vino para probarlo. Siguiendo el camino nos encontraremos el Descansadero de la Virgen, el cual forma parte de este sendero a partir de 1989, fecha en la cual la Virgen de los Reyes subió desde Frontera hasta San Andrés. A los 800 m.s.n.m. encontramos un gran Palo Blanco que se encuentra en la Calzada de las Piedras Grandes. Al continuar el sendero nos acercamos a la Fuente de Tincos, donde podemos observar unos hermosos barbusanos. Esta fuente no está en medio del camino, se encuentra por encima del Hoyo de Tincos, un paredón vertical por el que se filtra el agua, por lo que siempre está húmeda, al pie se estanca el agua desarrollándose muy bien la vegetación hidrófila. Esta fuente ha cumplido siempre una gran función, ha saciado la sed de todos los que bajaban y subían por el camino, y también hasta ella subían para proveerse las gentes que vivían en las zonas más altas de Frontera, hasta ella subían los ganados en los años de mayor sequía y también hasta ella subían las mujeres a lavar la ropa de la casa, todo esto refleja claramente la gran escasez de agua existente en el Golfo en fechas pasadas. A lo largo del camino, destacan varios mocanes con nombre propio uno de ellos es el llamado Mocán de la Sombra, donde antiguamente depositaron a la Virgen de Fátima hecho realizado por una familia que regresó de Cuba y colocaron el bajorrelieve de la virgen en el tronco del mocán a principios del siglo XIX. Algunas plantas difíciles de encontrar en otra parte de la isla son el Convulvus canariensis (Correhuela) y una planta bulbosa denominada Taraguntía, de la cual extraían sus raíces y hacían un gofio un poco picante. Continúa nuestro sendero y encontramos una cruz llamada la Cruz del Fraile, la cual se encuentra colocada sobre una gran piedra a mitad del camino. En el Mocán de los cochinos vemos de forma clara las raíces de éste, de las cuales amarraban a los cochinos, incluso hasta el día siguiente, cuando subían o bajaban, ya que estos animales se ponían muy testarudos y no querían andar. Es curioso encontrar una pequeña cantera en nuestro camino, se encuentra en el Barranco de las Esquinas, llamado así porque era ahí de donde se extraían piedras para las esquinas de las casas y de la iglesia. Casi al final del sendero aparece una pista agrícola que corta el camino por tres sitios. Un elemento curioso que nos encontramos en algunos de nuestros caminos son las cancelas, sobre todo se utilizan para evitar que el ganado pasara, aquí en este camino vemos los restos de una de La calle final del camino es la calle de Los Corchos y se encuentra cementada. Al acabar este sendero, encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria, en la que destacan las cubiertas y en general, la disposición inusual del campanario, en lo alto de la montaña Joapira.