Según las impresiones recogidas por el cronista oficial de la isla José Padrón-Machín a varios informantes, en un artículo publicado en la prensa en el año 1959:
“La danza se repitió varias veces en sus distintas modalidades, llamadas mudanzas. Una exhibición verdadera del tango herreño que tuvo también el significado simbólico de darle una honrosa despedida”.