Otro año más de miedo. Niños, jóvenes y no tan jóvenes volverán a "sudar la camiseta" huyendo de esas "esquerosas" zaleas. El miedo vuelve a escenificarse en las calles de Frontera y, al contrario que en otros tiempos, muchos acudirán temerosos pero impacientes de encontrarse con estas imponentes formas malignas.
Por que antes el miedo era otro. La gente se resguardaba en sus casas, cerraban las ventanas y se refugiaban esperando no oir esos terribles cascabeles que hacían referencia a la proximidad del "animal". Muchos hasta se escondían debajo de las camas o incluso se dejaban orinar encima. Eran otros tiempos. En un mundo de TDT, Internet, mp3-mp4, entre otros ¿como pretendemos aproximarnos a los niveles de temor que caracterizaban a nuestros padres?. Ese es el gran reto de esta escenificación, seguir garantizando la pervivencia de este miedo porque este es el gran secreto para que se mantenga la fiesta: el respeto y atención de lo que supone Los Carneros y de la importancia de los criterios que condicionaron esta fiesta y que nos han transmitido nuestros mayores.
Este año Los Carneros tienen un gran reto. Un cambio de lugar de celebración dadas las circunstanciales obras que se están ejecutando en el centro de Tigaday. No obstante la ilusión y camaradería que siempre ha caracterizado a los diversos ejecutores de esta tradición no va a restar brillantez a la fiesta. Este año ha habido importantes mejoras en la "dotación de zaleas" y veremos un despliegue imponente, grande e importante, como la tradición. Para todos los que hemos participado en esta fiesta siempre se nos quedará grabado la cara de satisfacción de Don Benito Padrón Gutiérrez, como principal mantenedor y transmisor de esta tradición que hasta en su último año de vida estuvo preparando las zaleas para que nuestra Isla disfrutara de la escenificación carnavalera más importante de El Hierro y de las más singulares de Canarias. Allá donde esté, un abrazo.
Estas breves reflexiones, son el preludio de Los Carneros de Tigaday, felicitaciones a todos los jóvenes de este pueblo por querer que sigan corriendo un año más y muchos ánimos para que la tradición perdure en el tiempo. No cabe duda que la unidad hace la fuerza.